jueves, 29 de noviembre de 2007
pasos y puños
Sin importarle ni en lo más mínimo las incontables exclamaciones, advertencias e insultos provenientes de todas partes, continuó en su andar despreocupado. El rostro mal formado por la clara expresión de su ácido sentir. La espalda encorvada, cabeza inclinada como si mirase fijamente pasar las piedras bajo sus zapatos, pero sin hacerlo realmente por que ya ni la propia vista controlaba. El pelo largo, oscuro y enmarañado, caía inmóvil cubriendo su rostro sucio y prematuramente envejecido. Las manos empuñadas con furiosa firmeza y respondiendo no más que al movimiento natural de cada paso, esperaban la oportunidad de encontrar un blanco que fuera presa de la fuerza que contenían. Siguió su rumbo con decisión casi involuntaria, era algo que simplemente debía hacer, casi ya como un ritual. Medio camino había recorrido y en sus oídos resonó un timbre oscuro y frío, sus ojos se abrieron y miraron el horizonte tratando de distinguir, su boca pronunció un leve y casi inexistente quejido mientras sus piernas se rendían sin fuerzas y sus rodillas se doblaban sin poder resistirse. Su rostro oscuro y su pelo extenso se encontraron con el polvo. Fluía la sangre y expandía su rastro, se alejaba su calor y se extinguieron sus pasos para siempre, mientras sus puños se abrían entregando al viento la ira contenida.
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1 comentario:
mich.. buen uso de la prosopopéyica, eso hace que describas bien a los personajes que mencionas, este texto lo escribiste tu?
mucha suerte, estamos en contacto, que estés bien.
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